A mediados de 1800 aparecieron en Santiago tres huevos de basilisco. Las personas lo entregaron a las congregaciones religiosas más importantes de aquel entonces, quienes decidieron protegerlos para atrapar y controlar a la creación del Diablo que naciera de ellos. Un huevo fue para los Jesuitas (zona de la iglesia de la Compañía de Jesús), otro para la Orden de Santa Clara (zona de Biblioteca Nacional, cerca de Teatro Municipal) y el último a las monjas Agustinas (dueñas del terreno donde se levantaría la Bolsa de Comercio).

El primer huevo eclosionó el 8 de diciembre de 1863 y el basilisco se escapó de sus custodios jesuitas. Como estaba oculto bajo la casa de Dios, no demoró en ingresar en la iglesia de la Compañía de Jesús (que tenía un reloj similar al de la Bolsa de Comercio, donde todos consultaban la hora, eso permite conectar con la ilustración final). Ese día se habían reunido más de 2000 feligreses a presenciar la misa. Por ello es que no quedó más opción que quemar el templo con toda la gente adentro para no dejar huellas del horror que se les había escapado a los religiosos. La iglesia fue una pérdida total.

Algo similar ocurrió siete años después en el Teatro Municipal, donde en medio de una función, también del 8 de diciembre el segundo huevo libera a su basilisco. Acá la bestia escapó del templo ubicado donde hoy está la Biblioteca Nacional y gracias a las catacumbas llegó al Teatro Municipal, poco ante de medianoche. La solución fue la misma: incendiar el teatro, dejando un mártir de Bomberos. El teatro tuvo que ser reconstruido completamente.

La tercera es la vencida y las monjas agustinianas no iban a cometer el error de tener que incendiar el lugar para detener al Basilisco, por lo que entregaron intencionadamente su terreno para levantar la Bolsa de Comercio, pues nadie sería capaz de quemar el lugar donde se maneja el mercado autorizado, donde los comerciantes y los intermediarios contratan operaciones y transacciones de compraventa de mercaderías, activos y derechos.

La tercera liberación del Basilisco se manifestó en los miembros de la Bolsa con la presencia de una fuerte y persistente tos, haciendo que su respirar se hiciera cada vez más dificultoso, llevándolos a morir… con esas muertes se hace fuerte y sale al mundo en una noche de tormenta subiendo a la torre del edificio.

Por: Michael Rivera Marín